Te vi pasar, creo que nunca te había visto pasar.
Sonreías, como siempre, pero esta vez te vi. Vi la luz que emanaban tus ojos celestes.
Ibas despreocupado, con esos pantalones sueltos que sólo a vos te quedan bien. Caminabas como si supieras que todas te estábamos mirando. Y aún así, no te importaba. Caminabas a un ritmo diferente, cada paso marcaba el camino. Y ese camino era magia.
Me quedé como una tonta mirándote. me viste y me sonreíste, casi como si conocieras mis pensamientos en ese momento. Y tu sonrisa, tu sonrisa fue magia.
Hace poco te vi de nuevo, estabas escondido bajo un gorrito que te aplastaba todo el pelo.
Vestías como si no hubieses tenido tiempo de arreglarte, casi como un mendigo. Y aún así, eras magia. No pude dejar de mirarte. Estuve a punto de ir a tirarte unas monedas, o tal vez mi corazón.
Me enloquece esa manía de hacer parecer normal la magia que desprenden tus manos haciendo música, o de reírte con total naturalidad mientras estas hablando de algo tan serio como la política.
Ojalá algún día llegues a entender lo que tu risa le hizo a mi cabeza.
Ojalá algún dia puedas darte cuenta lo que la magia de tus ojos le hizo a esta pobre tonta que tiene que conformarse con escucharte cantar y verte pasar.