miércoles, 17 de diciembre de 2014

Elecciones.

Hace unos días, mi mamá nos sentó a mis hermanas y a mi alrededor de la mesa y nos contó la historia de su vida. Una historia que, obviamente, ya conocíamos.
Pero esta vez nos la contó con un fin distinto: enseñarnos la importancia de saber elegir lo mejor.

A ella, como a todos, a lo largo de su vida, se le presentaron situaciones en las que tuvo que elegir. Elegir entre opciones buenas y malas. Entre la comodidad y lo incomodo. Entre lo de siempre y lo diferente. Entre lo seguro y lo inseguro. Entre lo temporal y lo eterno.
Muchas veces se vio eligiendo cosas que no le gustaban pero segura de que iba a tener un buen resultado.

Dicho así parece algo fácil. Pero no. No quiero engañar a nadie. 
A todos nos gusta elegir lo cómodo y lo de siempre. Le tenemos miedo o desconfianza a lo diferente, y por esto nos quedamos con lo que conocemos. 
Y por quedarnos con lo que conocemos nos perdemos lo que es bueno para nosotros. 

Pero, ojo al piojo. No estoy queriendo decir que la vida que tenemos actualmente no sea la mejor. Seguramente ya pudiste elegir y fue lo mejor, lo que es bueno para tu vida. 
Lo que estoy queriendo decirte es que SIEMPRE tenemos la posibilidad de elegir. Nada esta totalmente definido en tu vida. Sos vos el/la que elige. Sos vos el/la que toma las decisiones. Sos vos el/la que encamina tus sueños.

Y seguramente te vas a equivocar. Yo lo hago, diariamente. Elegir no es fácil. 
Pero que el miedo a equivocarte de elección no te frene; que el miedo a no saber lo que va a pasar no condicione tu elección.

Hoy es un buen día para elegir. 
Elegir entre quedarte en casa o salir a pasear.
Elegir entre poner cara de perro o regalar tu mejor sonrisa.
Elegir entre seguir los sueños de otros o pelear por los tuyos. 

Dejemos de lado el miedo y elijamos.
Si elegimos mal, NO HAY TAL CRISIS. Siempre se puede volver a empezar.

Hasta la próxima y que tengan mucho amor!




martes, 9 de diciembre de 2014

¿Cuales son tus sueños?

Cuando era chica soñaba con trabajar en una oficina, tener una casa grande, una pileta...
Soñaba con viajar por todo el mundo, conocer esos lugares que se ven inalcanzables...
Pero mi mayor sueño siempre fue tener una casa desde donde poder ayudar a la gente de la calle. Y si me lo preguntas, hasta el día de hoy es un sueño que me encantaría cumplir.

A medida que vamos creciendo vamos tomando un camino que nos lleva a cumplir esos sueños. Estudiamos una carrera, nos mudamos, tomamos decisiones. 
Hacemos cosas que nos hacen felices, que nos llenan el corazón.
Por esos sueños somos capaces de dejar todo y a todos. Capaces de dejar a mama por un tiempo, capaces de no dormir con tal de aprovechar todo el tiempo. 

Sin embargo, muchas veces por cosas de la vida, nos encontramos caminando por un camino que nos lleva en dirección contraria a ese sueño que tanto anhelamos cumplir.
Nos encontramos tan encerrados en cosas que no nos llenan el corazón que terminamos ignorando esa promoción en los pasajes de avión. O ignoramos a esa mujer que esta en la calle y lo único que pide es un poco de atención. 

Y si, a veces no hay otra opción que renunciar a esos sueños.Pero, tranqui! No tiene que ser por siempre. 
A veces, es solo necesario posponer. Y en algún momento retomar eso que te hace tan feliz.

Tomate un segundo para ver si lo que estas haciendo te acerca a cumplir el sueño que tanto anhelas, si el camino que estas caminando te lleva a tu destino.
Y si no es así, arriésgate! Toma la decisión que te va a cambiar la vida. 
Pega la vuelta y empieza de nuevo! 
Seguí esa carrera que tanto te gusta. Busca ese trabajo que te hace feliz. Corre abajo de la lluvia!
Y sigue soñando...


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martes, 2 de diciembre de 2014

Códigos inquebrantables?

"El ex de una amiga es intocable"
           "El enemigo de mi amigo, es mi enemigo"
                           "La hermana de un amigo no se mira"
Códigos. Leyes morales propias con las cuales algunos nos manejamos. Códigos inquebrantables. O por lo menos para mi.

Soy una persona que a la hora de acercarme a alguien no puedo dejar de lado esos códigos. Soy como una clase de pandillera. 
Desde que tengo memoria tuve que pasar por situaciones en las que la gente que me rodeaba rompía esos códigos. Para mi, era inaceptable. Muchas veces me enojé.. siempre.
Era razonable. Me estaba fallado, estaba fallándole a esas leyes morales que para mi eran últimas. 

Pero, quién decide qué cosa es moralmente aceptable o no? Si para el otro mis códigos no tienen sentido, quién tiene la razón.
Cada uno de nosotros fuimos criados y crecimos con ciertos códigos. Mis códigos pueden o no ser los mismos que los tuyos. Son solo la manera en la que cada uno se maneja en la vida. 

Pienso que ni vos ni yo podemos juzgar si lo que el otro hace es aceptable o no. Al fin y al cabo todos nos equivocamos, todos fallamos, todos rompemos códigos. 

Así que, hoy dejemos de lado esos códigos ya trillados y animemos a aceptar al otro tal como es.
Y si rompe nuestros códigos tan sagrados, no te enojes. Si la persona realmente nos importa vamos a saber tomar la decisión correcta. Al fin y al cabo, el amor es mas fuerte.