Hace unos días, mi mamá nos sentó a mis hermanas y a mi alrededor de la mesa y nos contó la historia de su vida. Una historia que, obviamente, ya conocíamos.
Pero esta vez nos la contó con un fin distinto: enseñarnos la importancia de saber elegir lo mejor.
A ella, como a todos, a lo largo de su vida, se le presentaron situaciones en las que tuvo que elegir. Elegir entre opciones buenas y malas. Entre la comodidad y lo incomodo. Entre lo de siempre y lo diferente. Entre lo seguro y lo inseguro. Entre lo temporal y lo eterno.
Muchas veces se vio eligiendo cosas que no le gustaban pero segura de que iba a tener un buen resultado.
Dicho así parece algo fácil. Pero no. No quiero engañar a nadie.
A todos nos gusta elegir lo cómodo y lo de siempre. Le tenemos miedo o desconfianza a lo diferente, y por esto nos quedamos con lo que conocemos.
Y por quedarnos con lo que conocemos nos perdemos lo que es bueno para nosotros.
Pero, ojo al piojo. No estoy queriendo decir que la vida que tenemos actualmente no sea la mejor. Seguramente ya pudiste elegir y fue lo mejor, lo que es bueno para tu vida.
Lo que estoy queriendo decirte es que SIEMPRE tenemos la posibilidad de elegir. Nada esta totalmente definido en tu vida. Sos vos el/la que elige. Sos vos el/la que toma las decisiones. Sos vos el/la que encamina tus sueños.
Y seguramente te vas a equivocar. Yo lo hago, diariamente. Elegir no es fácil.
Pero que el miedo a equivocarte de elección no te frene; que el miedo a no saber lo que va a pasar no condicione tu elección.
Hoy es un buen día para elegir.
Elegir entre quedarte en casa o salir a pasear.
Elegir entre poner cara de perro o regalar tu mejor sonrisa.
Elegir entre seguir los sueños de otros o pelear por los tuyos.
Dejemos de lado el miedo y elijamos.
Si elegimos mal, NO HAY TAL CRISIS. Siempre se puede volver a empezar.
Hasta la próxima y que tengan mucho amor!
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